Durante más de diez años trabajé dentro de promotoras inmobiliarias. Vi nacer más de quinientas viviendas: desde la licencia de obra hasta el día en que alguien recogía las llaves.
Desde dentro aprendes cosas que no salen en ningún folleto. Qué plazos son reales y cuáles no. Qué cláusulas protegen al comprador y cuáles solo lo parecen. Y, sobre todo, que en casi todas las operaciones hay alguien que trabaja para el vendedor y nadie que trabaje de verdad para la otra parte.
Capítulo 1Por qué empezamos Kirior
Quería una asesoría pequeña, de las que llevan pocas operaciones a la vez y conocen cada casa por dentro. Donde quien te llama el primer día es la misma persona que te acompaña a la notaría.
No gestionamos propiedades. Acompañamos decisiones que se toman pocas veces en la vida.
Capítulo 2Cómo trabajo hoy
Llevo pocas viviendas a la vez, porque cada una necesita su propia estrategia. Te digo lo que pienso aunque no sea lo que quieres oír: si un precio no se sostiene, te lo explico con datos antes de que lo descubra el mercado.
Si vendes, defiendo tu precio. Si compras, negocio por ti. Si inviertes, miro los números como si el dinero fuera mío.

Capítulo 3Con Flor
Kirior es un proyecto familiar. Mi hija Flor se encarga de que cada vivienda se vea y se presente como merece: fotografía, vídeo, campañas y todo lo que hace que la casa correcta llegue a la persona correcta. Yo me ocupo de la estrategia, la negociación y de estar contigo en cada paso.

Marina
